Mostrando entradas con la etiqueta críticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta críticas. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de febrero de 2013

Mi quiniela para los Óscars y los Goya






















Este año me voy a mojar y voy a efectuar mi quiniela. Las categorías que no responda será por desconocimiento de las nominadas. Allá va:


Óscars:

-Mejor Película: Amour.

-Mejor Actor: Joaquin Phoenix por "The Master".

-Mejor Actriz: Emmanuelle Riva por "Amour".

-Actor Secundario: Philip Seymour Hoffman por "The Master".

-Actriz Secundaria: Anne Hathaway por "Los Miserables".

-Mejor Película de Animación: Frankenweenie.

-Fotografía: Janusz Kaminski por "Lincoln".

-Diseño de Vestuario: Paco Delgado por "Los Miserables".

-Mejor Director: Michael Haneke por "Amour".

-Montaje: Jay Cassidy and Crispin Struthers por "El Lado Bueno de las Cosas".

-Maquillaje y caracterización: Peter Swords King, Rick Findlater and Tami Lane por "El Hobbit: Un Viaje Inesperado".

-Mejor Banda Sonora: Alexandre Desplat por "Argo".

-Mejor Canción Original: Adele Adkins and Paul Epworth por "Skyfall".

-Mejor Diseño de Producción: Eve Stewart (Production Design); Anna Lynch-Robinson (Set Decoration) por "Los Miserables".

-Mejor Edición de Sonido: Paul N.J. Ottosson por "La Noche más Oscura".

-Mejor Mezcla de Sonido: Andy Nelson, Mark Paterson and Simon Hayes por "Los Miserables".

-Mejores Efectos Visuales: Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer and Donald R. Elliott por "La vida de Pi".

-Mejor Guión Adaptado: David O. Russell por "El Lado Bueno de las Cosas"

-Mejor Guión Original: Quentin Tarantino por "Django Desencadenado"


Ahora, pasemos a los...

Goya:

-Mejor Película: "Grupo 7"

-Mejor Dirección: J. A. Bayona por "Lo Imposible"

-Mejor Guión Original: Pablo Berguer por "Blancanieves"

-Mejor Música Original: Fernando Velázquez por "Lo Imposible"

-Mejor Actor: Jean Rochefort por "El Artista y la Modelo"

-Mejor Aztriz: Maribel Verdú por "Blancanieves"

-Actor de Reparto: Ewan McGregor por "Lo Imposible"

-Actriz de Reparto: Candela Peña por "Una Pistola en Cada Mano"

-Actor Revelación: Joaquín Núnez por "Grupo 7"

-Actriz Revelación: Carmina Barrios por "Carmina o Revienta"

-Director Novel: Oriol Paulo por "El Cuerpo"

-Película Europea: "Intocable"

-Montaje: Elena Ruiz y Bernat Vilaplana por "Lo Imposible"

-Fotografía: Óscar Faura por "Lo Imposible"

-Dirección de Producción: Sandra Hermida Muñiz por "Lo Imposible"

-Mejores Efectos Especiales: Pau Costa y Félix Bergés por "Lo Imposible"






lunes, 4 de febrero de 2013

Amour







Lo afirmo con resentimiento: es lo primero que veo de Haneke, pero supongo que al vivir en Zamora y que algunas de sus producciones no han llegado, además de mi poca costumbre, por no decir nula, de ver cine pirata, me habían impedido ver algo de este director alemán en la gran pantalla, y que mejor forma de empezar una relación que con “Amour”.
            Godard y sus contemporáneos afirmaban con criterio que los hermanos Lumiérè, ya en los inicios del cine, sabían sacar el momento extraordinario dentro de acontecimientos ordinarios, sabiendo exactamente cuándo empezar a rodar y cortar una escena, controlaban cada fotograma de su bobina al dedillo.
            Pues bien, en Amour, Haneke lleva esto a su máxima expresión, la gente nace y muere, pero él lo ha sabido contar de una manera tan realista, con unos diálogos tan naturales, que a veces resulta hasta sobrecogedor, eliminando la pantalla del cine y hacernos sentir el pesar de los protagonistas.
            No contentos con ponernos en la piel de la tristeza, el director coloca la cámara en unos encuadres en los que nos resulta más fácil entrar en la historia, a veces incluso con la acción en otra parte, acompañando a actores secundarios, en esas situaciones que no sabes dónde meterte, intentando que nos sintamos intrusos y a la vez partícipes de todo lo que está aconteciendo, porque todos sabemos de una forma u otra que aquello es muy real y a todos nos puede ocurrir.
            Cabe destacar también la ausencia de música alguna en la película, tan sólo unos acordes de piano que están incluidos en la propia película, el alemán quería una historia verdadera y como todos bien sabemos, la vida no lleva incorporada banda sonora.
            La actuación de Juan-Louis Trintignant es muy buena, pero queda totalmente eclipsado por Emmanuelle Riva, que deja muy por detrás al François Cluzet de “Intocable” e, incluso, al Sean Penn de “Yo me llamo Sam”.
            Y es que “Amour” nos habla efectivamente de eso, de cómo sacrificar los últimos momentos de tu vida en intentar hacer feliz los últimos momentos de otra, de una vida que ya se va por la ventana, como el ánimo, que va y viene como una paloma, que escurridiza, no sabe muy bien si quiere quedar o irse definitivamente.

sábado, 19 de enero de 2013

Django Unchained: obra maestra





     A lo largo del año han ido discurriendo obras de mayor o menor fuste, pero como en todo espectáculo, el petardo más gordo se deja para el final, y así es. Últimamente el cine de autor está de capa caída, Woody Allen no supo aguantar el vuelo que le impulsó Midnight in París y Tim Burton parece ser que se tiene que refugiar en la animación para sacar la cabeza, y estos son sólo algunos ejemplos. Pero Tarantino no decae, y aunque visiblemente más rellenito, su cine sigue siendo un manual perfecto de como desenvolverse en el 7º arte.



     Es el ejemplo palpable de que, cogiendo de base un mito popular y la clásica estructura del caballero y la princesa, se puede montar una epopeya en clave de Western sin ningún minuto despreciable, y son muchos.
     El guión de Tarantino se va desgajando a lo largo del metraje con una suavidad inusitada, con unos golpes de humor que ya quisieran muchas comedias; crea unos personajes tan veraces y complejos, que hasta el último secundario podría ser un principal en sí mismo. La primera escena, la que da título a la película, es una suerte de pasaje de Don Quijote, aquel en que el caballero de la triste figura, en un bosque, trataba liberar a unos presos de la Inquisición en medio de la noche, tan sólo iluminada por la luz de los candiles. 
     A lo largo del metraje se ve perfectamente la gran capacidad de Tarantino para incluir en su historia otros argumentos externos, como la mitología nórdica, que en sí tiene un gran peso en la construcción de la historia. Tampoco olvidar que este director siempre ha incluido elementos del western en sus obras, y esta vez, que la película es un Western de verdad, pues con más motivo.  
     Tenemos a un Django que se bate contra decenas de enemigos, una extrapolación que se encontraría entre el último duelo de Clint Eastwood en "Sin Perdón" y el gran combate de "La Novia" en Kill Bill I, recuentos de cadáveres tan fríos y similares como los de "Por un puñado de dólares" y otros más que os animo a ir descubriendo por vosotros mismos.
    La primera escena también nos sirve para demostrar el efectivo uso de zooms que ha hecho el director en esta película, normalmente para enfatizar los primeros planos de unos actores que lo están dando todo para encarnar a unos personajes que ya han entrado en la historia del cine. El trabajo actoral es muy bueno, no se podría destacar ninguno por encima del otro, pero eso sí, Tarantino ha creado un Django tan poderoso, tan lleno de matices, que es normal que a Jamie Foxx se le haya subido a la cabeza. Christopher Waltz vuelve a hacer una actuación extraordinaria, y se convierte en la antítesis de su anterior personaje, Hans Landa.




     Samuel L.Jackson vuelve con fuerza, de nuevo con prótesis capilares, para interpretar a un personaje lleno de contradicciones, un personaje que se ha transformado completamente, alguien que es algo que no debería ser. Tarantino sabe en quién delegar sus papeles más complicados. Pero Jackson, al igual que en la película, se ve ligeramente ensombrecido por DiCaprio, un personaje con un alma tan podrida como sus dientes, fiel reflejo de su interior; entre él y Christopher tienen un duelo invisible que dura hasta su final. Mención especial a Kerry Washington, que nos demuestra una vez más que el guión puede estar expresado perfectamente en un gesto, en una mirada.
     A pesar de todo, Django funciona mejor como guión que como película, pues ésta se podría dividir en dos, el primer y el segundo acto, que ocupan hora y media de la película, y el tercer largo acto, que ocupa el resto, casi una hora. Por tanto, el tiempo que pasa en una y otra parte son bien distintos, por lo que esta segunda parte, aunque muy buena, se puede hacer algo larga, da la sensación de que se dan demasiadas vueltas a las situaciones (que no a los diálogos).
    Por último, hacer mención a la Banda Sonora, que se despliega entre la cálida fotografía como una segunda piel, teniendo entre ellas composiciones de Ennio Morricone, compositor por excelencia del Western, aunque Quentin, tan partidario de lo extravagante, no duda en usar melodías modernas que no hacen sino añadir más matices a una película que ha entrado a golpe de dinamita en la historia del cine.
   





jueves, 10 de enero de 2013

Los personajes de Lost In Translation




La Soledad entre la Multitud

Empezaré con una anécdota: me encontré esta película en la sección de comedia en la biblioteca, y no has más que fijarse en la portada para saber que esa película no puede ser una comedia, aunque salga Bill Murray en ella.
Sí, en algunos momentos puntuales te ríes, pero todos nos reímos a lo largo de nuestras vidas, y no por eso deja de ser menos triste o menos penosa, y eso refleja Lost In Traslation, la vida tal y como es, sin que toque apenas la varita de Hollywood el metraje, dejando las cosas tan crudas como son en la realidad.
Por un lado tenemos a Bob, un actor venido a menos que tiene que empezar a sacarse los cuartos con publicidad en países fuera del suyo, lo cual está haciendo mella en su ya larga relación matrimonial, es un hombre con mucha vida cuyo trabajo lo está matando.
Por eso su vida da un vuelco cuando conoce a Charlotte, que está recién casada, es inteligente y sabe divertirse, y además su novio no le hace ni puñetero caso, está poseído por el trabajo en vez de por sus dos poderosos ojos azules.
Por eso, en una ciudad extraña a ellos en la que no entienden ni lo que pone en las cartas de los restaurantes, estos dos personajes tan melancólicos conectan tan bien, no podría ser de otra forma, y todo lo demás ayuda: la soledad de ambos, los ambientes en penumbra, la música conciliadora…
Sofía Coppola logró escribir una historia real, de cómo dos personas se enamoran pero son tan maduras y conscientes que saben que aquello que sus mentes les ordena hacer es fruta prohibida, que viven en una sociedad que no tolera los actos impulsivos, ella lo sabe, él lo sabe, y aunque se acercan todo lo posible y saben que podrían tener una gran vida juntos, se mantienen a una cierta distancia, con lágrimas en los ojos, agarrados tan solo por los grilletes del mundo que les ha tocado vivir.


martes, 8 de enero de 2013

Breve disertación sobre Memento



CUANDO LA MEMORIA ES SÓLO TINTA EN TU PIEL

"Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte, me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte."
Woody Allen

Memento sorprendió en el año 2000 gracias a su montaje, realizado de forma inversa, y que atrajo las miradas a ella en un año que hubo grandes estrenos de la talla de Gladiator. Gracias a este tipo de montaje retrospectivo podemos profundizar en niveles narrativos que en otro tipo de filmes no se dan con mucha regularidad, o no quedan usados de una forma tan natural.
Como primer apunte, el narrador (que se podría decir que es un narrador subjetivo primario, con voz superpuesta, elegíaco, ), que es el propio protagonista de la película, Leonard, que va contando lo que ocurre en la película, esto en realidad es lo que ocurre en el resto de películas narradas, pero en esta película el narrador va más allá, ya que la información que va contando es nueva tanto para el espectador como para el personaje, que va recordando cosas a la vez que el que está al otro lado de la pantalla, haciendo que la empatía con el celuloide sea mayor. Se podría decir que en esta película se tuvo muy en cuenta en cómo querían que el espectador se enfrentara a la película. Precisamente el hecho de que el personaje no sepa quién es puede hacernos dudar de la veracidad de las palabras del narrador, cuando en otras películas las creemos a la primera.
Se podría decir que Nolan también usó este tipo de narrador porque quería acercarse en cierta forma de la historia, ya que no es un guión original sino una adaptación literaria, y quería dejar el espíritu del verdadero autor implícito en la pantalla, lo que está claro es cumple una función apelativa y altamente descriptiva, que hace que el espectador se meta en la historia de lleno.
También hay que aclarar que esto no es regular a lo largo de todo el metraje, ya que aunque el tono general del narrador es este, hay pequeñas variaciones, sobre todo cuando nos acercamos al clímax y en los puntos de giro.

viernes, 14 de diciembre de 2012

El Hobbit y la nueva revolución del cine





     Hace unas horas fui a ver El Hobbit con más miedo que un niño en su primera vez en el dentista, muchas críticas nefastas alumbraban con luz oscura la película, y mis propios pensamientos tampoco hacían presagiar nada bueno, por suerte, me equivoqué, y mucho.
     El primer inconveniente que creía que se iba a producir es el del asunto de los 48 FPS y, ciertamente desconcierta los primeros minutos, hasta que nuestro ojo se acostumbra, pero ciertamente supone una gran mejora que espero que se implante definitivamente a lo largo del tiempo, es el futuro, sobre todo para el 3D, que lo logra camuflar por fin totalmente, introduciéndote totalmente en la película y dando un realismo que los 24 FPS no lograban ni lograrán nunca, ya que técnicamente es imposible.
     El segundo iba a ser que el texto del que parte era mucho más exiguo que el de ESDLA, por lo que era de esperar que diera lugar a una película soporífera, que, dada sus secuelas, no podía permitírselo, en ese aspecto también me equivoqué, pero gracias a que Peter Jackson ha intruducido unas cuantas tramas que en el libro original no aparecen, como la de Radagast el Pardo o la del Némesis de Thorin, así como la charla entre Saruman y Gandalf, entre otras. Todo esto sirve sin duda para dejar puertas abiertas a las demás películas que el libro en sí no podía tener dado que es una pieza única y para poder darle un ritmo que el texto original tampoco tiene. Equiparando, aunque no se debería entrar en comparaciones, El Hobbit tiene un ritmo a caballo entre La Comunidad del Anillo y Las Dos Torres. Aún todo esto, hay escenas que deberían haber sido más cortas, con dos horas y algo esta película hubiera resultado mejor parada.
     El tercer y último inconveniente era el tono de la adaptación, ya que El Hobbit es mucho más infantil que El Señor de los Anillos, aunque se comparten personajes, pero Peter Jackson ha sabido salir al paso bastante bien, y se ha sabido reír de la película en los momentos indicados, hasta se ha permitido una canción con cierto tono Disney que a mí, personalmente, me ha agradado.
     Saltados estos resortes ya sólo queda sentarte a disfrutar de los bellos parajes de la película y los grandes escenarios. En esta primera parte descubrimos Erebor, que es soberbia, y que seguramente será ampliamente explotada en las siguientes partes. La fotografía de esta saga siempre ha sido muy correcta, pero en esta se antoja demasiado artificial, puede que sea por la nueva tecnología, pero hay veces que todo puede resultar hasta falso. Es en este instante cuando nuestros oídos ocupan la atención de nuestro cerebro y nos advierten de que el sonido que llega a nuestros oídos es excelente y, ciertamente, Howard Shore se podría decir que ha dejado toda su alma en esta película y ha dotado de vida musical a cada uno de los elementos de la película, desde Gandalf hasta una "mísera" espada, sin dejar de lado el tema central, cuya base es el ritmo de la canción solemne que canta Thorin al comienzo de la película.
     Una vez más, Andy Serkins pega un toque de atención a las altas esferas con una exquisita actuación con Gollum, que entrega a la película una de las secuencias más ricas en cuanto a interpretaciones y tensión dramática. Nuestro nuevo Bilbo, Martin Freeman da perfectamente el pego como Hobbit, con ese aire inglés de clase alta que tienen los medianos, y a un artomentado Richard Armitage en la piel de Thorin, que seguramente crecerá en las partes futuras. Tenemos también a un Sir Ian McKellen de nuevo como Gandalf, aunque bien diferenciado del visto anterioremente, ya que aquí tiene un papel mucho más paternal. Para el resto, sinceramente, no hay tiempo, hay demasiados personajes y poco tiempo que perder, por lo que sólo hay pequeños destellos de uno u otro.
     El Hobbit no es una película redonda, pero plantea unos buenos cimientos para las siguientes entregas, que, esperemos, no defrauden a todos los seguidores de la Tierra Media