miércoles, 15 de diciembre de 2010
Página (semi)acabada de Guardianes de la Luz
ale, una cosa más de la novela... vamos avanzando... a ver si un día de estos sale el libro porque si no.
Gracias por la paciencia que estais teniendo frente a la publicación... ahora multiplicazla por 1000 y sabréis las ganas que tenemos nosotros de que salga.
Un saludo blogueros!
martes, 14 de diciembre de 2010
La batalla del Ebro

Los disparos de los obuses resonaron de nuevo a lo largo de la campiña. Aquellas catapultas modernas reventaban cuerpos y mutilaban soldados a decenas: la Guerra Civil estaba siendo una masacre descontrolada, y a Alfonso Llamas estar en el bando republicano no le ayudaba.
Por mucho que quisieron resistir, la nueva oleada de tanques alemanes les hizo retroceder hasta un bosque. Las órdenes de Juan Modesto eran claras: defender Ribarroja del Ebro a vida o muerte.
En principio parecía fácil defender aquella zona, pero la división cuarenta y dos no lo estaba teniendo nada fácil, ya que aquel lado del río estaba prácticamente en poder de los franquistas.
Extasiado, se sentó en un tocón, que le hizo las veces de banco. Allí recargó su Fusil Mauser; era el último cargador. El sudor le recorría la frente como un tren descarrilado que no encontraba las vías, y aquel sudor no era de cansancio, si no de miedo. Deseó estar en su pueblo de Castilla, en plena montaña, más alejado de todo aquel infierno… pero que cojones, estaba luchando por su familia, y no se podía defender un pueblo, unos ideales, desde el sofá.
Nada más recargar la pesada arma, deseó levantarse, pero un proyectil estalló a pocos metros y lo dejó bloqueado. Segundos después otro más cercano le hizo perder el conocimiento.
Cuando volvió en sí estaba atado a un poste. Lo primero que vio fue la fachada de un edificio pequeño, afectado parcialmente por la metralla de alguna granada. Al echar la vista al tejado observó que un vigilante del bando contrario no les quitaba el ojo.
Cuando giró la cabeza a ambos lados, descubrió que más compañeros suyos estaban a su lado, dispuestos en fila, algunos todavía estaban inconscientes. Sin duda alguna estaban en el paredón.
Minutos más tarde, una fila de soldados apareció al fondo, encabezados por un sargento, que fumaba un puro con avidez: el humo le tapaba la cara.
Alfonso sabía que ya no había nada que hacer. Un cura, si es que llegaba, vendría y les daría la extremaunción, después, tras una orden seca, sería agujereado como si fuera el gato vagabundo al que todos los niños le tiran con su carabina de perdigones, y por supuesto, también ganaba quien acertaba en el ojo.
Los soldados falangistas se pusieron frente a ellos; definitivamente, no habría sacerdote en aquel entuerto, pero poca cosa podía mediar Dios en aquella acción de animales.
Cuando por fin logró ver la cara al sargento, descubrió que era su hermano pequeño Sergio.
Una corriente de ira le recorrió su cuerpo, pero no dijo nada, prefería morir en silencio. Su hermano recorrió con la mirada a todos los condenados y cuando vio a su hermano, lo miró fijamente a los ojos y dio la orden de fuego.
Parece ser que no iba a poder ir de crucero con su esposa Ángela, “Cómo los americanos esos” me dijo un día mientras ordeñaba una oveja.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Mi primer esayo en: Biblioeteca tus libros
http://www.biblioeteca.com/biblioeteca.web/libro/171606
jueves, 9 de diciembre de 2010
Ajax
Ajax corría fugazmente por la ladera del monte Athos. Tenía que abandonar ese lugar antes de que cayera la noche, si no sería presa fácil de los cíclopes. En un pequeño saco llevaba una reliquia que le habían pedido los oráculos de su poblado; la había robado nada más y nada menos que de la guarida de Polifemo.
Exhalaba ya profundas bocanadas de aire debido al cansancio de su recorrido, cuando un árbol fue derribado delante de él. Inmediatamente, un enorme cíclope emergió de detrás; al parecer, que hubiera asesinado a su líder, Polifemo, no les había sentado nada bien.
Sin más demora, el gran monstruo cogió el árbol y lo empezó a zarandear contra él como si fuera un garrote. Ajax se retiró con premura mientras desenvainaba su Kopis (tipo de espada griega de gran filo).
Andaba en esas cuando un segundo demontre hizo su aparición: debería darse prisa si no quería que llegara un tercero.
Las dos bestias gruñían henchidas de ira, y se abalanzaron contra él. Ajax dio un salto a la vez que unas alas de rapaz le salían de la espalda. Aterrizó en el lomo del segundo cíclope. Dio gracias a que aquellas bestias tuvieran tan poca puntería y que su táctica funcionara, ya que el primero al intentar darle con su improvisado garrote, estampó el árbol contra su aliado, que cayó fulminado. Uno menos.
Su último enemigo, más lento y algo afectado por la muerte de su compañero, intentó alcanzar sin éxito de nuevo a Ajax con el garrote, que, ágil cuan halcón, zigzagueó entre el montón de ramas y con un golpe seco decapitó a su enorme adversario, aunque no pudo evitar llevarse un zarpazo en un costado.
Tras un corto descanso en el que limpió su arma para volverla a envainar, decidió seguir su camino, el ocaso ya amenazaba en el horizonte y la herida no dejaba de sangrar.
Llegó bien entrada la noche a su poblado. Allí, en la oscura cabaña de los oráculos, dejó caer la pesada bolsa en una robusta mesa de madera, y esperó su recompensa.
Uno de aquellos sabios hombres abrió la bolsa. Pesada y viscosamente cayó el gran ojo de Polifemo, que según sus hipótesis, serviría para ver el futuro.
Antes de darle la recompensa, le ofrecieron un brebaje hecho en su mayor parte de las mejores uvas de la polis, que, según ellos, le curaría las heridas. Mientras bebía ávidamente, amplias sonrisas se esgrimieron en las caras de aquellos hombres, luego, todo se tornó en sombras, y al final, oscuridad.
-¡Mierda! -Gritó Alex, presionando furiosamente los botones del mando de la videoconsola, ya que se había quedado a tan sólo cien puntos de lograr el récord.
Su mente fría y calculadora había podido contra todos los enemigos posibles, pero no había logrado ver el peor de todos: la traición
La matanza
LOS 10 MANDAMIENTOS PARA MATAR UN CERDO
1º- Se ceba el cerdo debidamente durante un periodo no inferior a un año... con una dieta equilibrada y regular... nada de cambiar el tipo de alimento... por que como bien sabréis esto no es como el queso y no podeis pedir chorizo de bellonegro (mezcla de bellota y pata negra).
2º- Con un cuchillo de aproximadamente 30 cm de longitud, se atraviesa el cuello del cerdo a la altura entre las dos patas delanteras... llegando así hasta el corazón y quedando el gorrino herido de muerte (también hay variantes con escopetas y varios utensilios mortíferos, pero este es el mejor mecanismo para coger la sangre).
3º- Una vez muerto el pig se cubre con paja y se quema. Esto sirve para eliminar todo el bello del animal. Después, con un soplete se remata la faena y se le arrancan las pezuñas.
4º- Con es mismo cuchillo que hemos realizado el sacrificio (bendito sea) abrimos en canal el cerdo y lo vaciamos de todos sus órganos vitales. Las tripas y botrillo serán limpiadas y lavadas para su posterior uso como envoltorio para el chorizo y para comerlo, respectivamente. También hacer hincapié en no romper la hiel, ya que podemos producir la contaminación de la carne.
5º- Se queda a la intemperie al cerdo en una postura vertical un día aproximadamente, para que la carne se enfríe y no quede sangre en el cuerpo.
6º- Se despieza el gorrino, teniendo especial cuidado con los lomos, jamones y solomillo, de vital importancia culinaria.
7º- Se escarna la carne (es decir, se coge todo lo útil, incluido el cuero, con el cual se harán torresnos).
8º- Se pica la carne y se mezcla con los debidos condimentos para hacer o bien chorizos o bien salchichones. Esta es quizás la parte mas importante, ya que si la mezcla es mala puede irse al traste todo. Se deja reposar la mezcla.
9º- Se elaboran los chorizos. Para esto es aconsejable un trabajo en cadena. Al principio estarían dos personas para pasar la carne picada por la máquina por la cual salen los chorizos dentro de las tripas, después vendría la fase en la que se realizan los atados con cordel, seguiríamos con una persona para picarlos (que sirve para que "respire") y finalmente otra para irlos colgando.
10º- Se curarán en un periodo no inferior a 3 meses en un lugar fresco. Es muy recomendable que sea un sitio que reciba el efecto de las heladas, ya que es bastante beneficioso.
Y................ listo para comer!
Para los que si la hagáis, que se os dé bien!